Seguidores

Mucha gente respira, yo escribo.

viernes, 17 de agosto de 2012

A veces la vida consiste en irse y no volver.



Sintiéndose débil y frágil, decidió partir hacia rumbo desconocido, pero donde estaba segura que estaría mejor que aquí. Así que escogió de entre sus pertinencias las imprescindibles para mantenerla viva durante un tiempo.  Le entristeció dejar atrás objetos que tenían un significado especial para ella, pero en su nueva vida no los necesitaba. Su principal intención era dejar atrás todo lo que había vivido hasta entonces y empezar de cero.

Partió sin despedirse de nada ni nadie. Pensaba que era mejor que se diesen cuenta de su ausencia unos días más tarde. Para ese entonces, ella estaría ya muy lejos de aquel lugar.

Lo había conseguido. Había logrado escaparse de su vida anterior por completo y ahora podía considerarse en todos los aspectos, libre. Intentaba no recordar nada de su anterior vida, pero le era imposible. Le dolía mucho por dentro el hecho de no volver a ver lo que le había ayudado a crecer en su pasado.
Pero la decisión estaba ya tomada, y estaba ya muy lejos de su hogar.

La única esperanza que residía en ella era la de encontrar, poco a poco, nuevos objetos y personas que le ayudasen a crecer otra vez, como hizo ya en un pasado.
Pero no todo es tan fácil en esta vida… a veces algunos acontecimientos sólo suceden una vez y si pierdes el tren, nunca más volverá a parar en la misma estación. Había tomado la drástica decisión de partir para no volver, por lo tanto, se ataba a todas las consecuencias posibles que suponía haberse marchado. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario