Sintiéndose débil y frágil, decidió partir
hacia rumbo desconocido, pero donde estaba segura que estaría mejor que aquí.
Así que escogió de entre sus pertinencias las imprescindibles para mantenerla
viva durante un tiempo. Le entristeció
dejar atrás objetos que tenían un significado especial para ella, pero en su
nueva vida no los necesitaba. Su principal intención era dejar atrás todo lo
que había vivido hasta entonces y empezar de cero.
Partió sin despedirse de nada ni nadie. Pensaba
que era mejor que se diesen cuenta de su ausencia unos días más tarde. Para ese
entonces, ella estaría ya muy lejos de aquel lugar.
Lo había conseguido. Había logrado escaparse
de su vida anterior por completo y ahora podía considerarse en todos los
aspectos, libre. Intentaba no recordar nada de su anterior vida, pero le era
imposible. Le dolía mucho por dentro el hecho de no volver a ver lo que le
había ayudado a crecer en su pasado.
Pero la decisión estaba ya tomada, y estaba
ya muy lejos de su hogar.
La única esperanza que residía en ella era la
de encontrar, poco a poco, nuevos objetos y personas que le ayudasen a crecer
otra vez, como hizo ya en un pasado.
Pero no todo es tan fácil en esta vida… a
veces algunos acontecimientos sólo suceden una vez y si pierdes el tren, nunca
más volverá a parar en la misma estación. Había tomado la drástica decisión de
partir para no volver, por lo tanto, se ataba a todas las consecuencias
posibles que suponía haberse marchado.

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