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Mucha gente respira, yo escribo.

sábado, 29 de septiembre de 2012

El músico que ensordeció



Siempre he oído decir que todo tiempo pasado fue mejor. Nunca había creído en esto, pero en mi vida han habido acontecimientos recientes que me han conducido a anclarme en cierto modo a mi pasado. Me hago mayor, los años pasan, y me deterioro.

Me llamo James, y veo que la única cosa en la que sido bueno en mi vida se está terminando. Si por mi fuese, no me retiraría ahora.
Soy músico. O mejor dicho, era músico. Empecé tocando por obligación ya que mis padres eran muy aficionados a la música, y esperaban que su hijo fuese un gran músico. Y lo fui.
Lo conseguí. Logré cumplir el mayor deseo de mis padres. Llegué muy lejos en el mundo de la música, especialmente tocando el piano, mi instrumento favorito desde mi infancia. Fui un pianista conocido, que tocaba en los más importantes eventos de música clásica. ¡Disfrutaba tanto cuando mis dedos se deslizaban por las teclas del piano y el público aplaudía!
Pero estos momentos terminaron para mí hace un tiempo. No me retiré, pero bajé un poco de nivel. Tocaba de cuando en cuando en homenajes y, por supuesto, tocaba en mi hogar como mi gran afición. No perdía nunca la oportunidad de acercarme a la música en cualquier momento libre.

“Inventar, tocar y disfrutar”.
Ése era mi lema que me permitía seguir adelante en el mundo de la música desde el primer día.
Cada vez más rápidamente voy perdiendo el sentido auditivo. Cada día que pasa oigo menos y más distorsionado. Lo que antes para mí eran violines, ahora su sonido son como sierras serrando metal. Otras veces algunas notas parecen tenedores rascando platos, produciendo un sonido muy molesto. Me producía escalofríos.
Nunca podré volver a disfrutar plenamente de la música. Ni siquiera puedo tocar mi piano, sin que las notas suenen tan agudas que me crepiten todo el cuerpo. Ya no es lo mismo.
Hace bastantes años, cuando era joven, me dije: “Soy James Court, y nunca, por ningún motivo, dejaré la música. Pase lo que me pase no me defraudaré. Seguiré hasta el día de mi muerte con la música. La música nunca me abandonará, ya que yo nunca abandonaré la música.”
Pero hoy, siento profundamente que me he defraudado a mi mismo. No cumpliré la promesa que me hice hace unos años.

¿Habré tomado la decisión correcta al dejar mi mayor afición que me profería un dolor en mi día a día?

Voy ensordeciendo cada vez más rápido. A veces es un alivio no escuchar la distorsión que crea mi cuerpo cuando escucha algunas notas. Pero la música ha sido siempre mi salvadora. Ahora ya no lo es. Cada día que pasa voy sintiéndome más débil.

La música ya no me acompaña.


1 comentario:

  1. La idea es buena, pero el texto es demasiado convencional, no lo he sentido, es como si todo estuviera planeado.

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