Sola como una gota de lluvia entre una gran tempestad. Completamente sola.
La soledad invade todo rincón vivo y latente en su interior. Transparente pero
viva.
Drop era esclava de una vida superior a ella. No había logrado nunca la libertad, y no
esperaba nunca hacerlo: había perdido toda esperanza posible en algún día poder
hacer lo que ella quisiera, cuando quisiera,
y sobre todo, porque ella quisiera.
Sólo podía caer al vacío vez tras vez, repitiendo siempre
sus acciones. Sucesivamente iba perdiendo fuerzas, y con ello, las ganas de
vivir. A veces, cuando la tristeza le
invadía, se helaba por dentro y parecía nieve.
Drop no era como una gota de lluvia en una tempestad; Drop era una gota de
lluvia entre una gran tempestad.
Un día, Drop tuvo que caer otra vez del cielo…. Su
destino final fue un cuaderno de una chica sentada en un parque. Drop
justamente cayó sobre la palabra “adiós”, y se fue para siempre. Desapareció
diluida entre la tinta negra de bolígrafo.